
Según informa la revista The Lancet en varios trabajos de su número de septiembre.
Uno de ellos sugiere que nacer con una función pulmonar disminuida determina una propensión a sufrir EPOC en la edad adulta. En un trabajo que publica The Lancet en su último número, Fernando Martínez, director del Centro Neumológico de la Universidad de Arizona, en Tucson, concluye que la función pulmonar disminuida al nacer constituye un factor de riesgo de obstrucción del flujo aéreo al llegar a la edad adulta; por este motivo, el científico de origen chileno propone que se inicie la prevención de la EPOC durante la vida fetal. El equipo de Martínez ha analizado datos procedentes de 169 recién nacidos entre 1980 y 1984, a los que se midió el volumen espiratorio forzado (VEF1) con una técnica de compresión torácica a la edad media de 2,3 meses. Se obtuvieron de nuevo datos de su función pulmonar a los 11, 16 y 22 años; en concreto, se determinó, tanto antes como después del uso de un broncodilatador, el volumen espiratorio forzado en un segundo (VEF1), la capacidad vital forzada (CVF) y el flujo espiratorio forzado en relación al intervalo entre el 25 y el 75 por ciento del CVF. Los sujetos estudiados que se encontraban en el cuartil más bajo del máximo flujo espiratorio cuando eran niños también arrojaban las peores cifras al cumplir años. Así, los individuos que nacieron con una capacidad pulmonar más baja continúan esta tendencia al crecer. Según los autores, 'estos resultados sugieren que con un mejor entendimiento de los mecanismos de control del crecimiento pulmonar normal en el útero se podrían diseñar nuevas estrategias de prevención de la EPOC en la vida adulta'. Esto podría conseguirse con el control de factores que influyen en el desarrollo pulmonar, tales como fumar durante la gestación. Orígenes En un comentario sobre este estudio, Michael Silverman, de la Universidad de Leicester, en el Reino Unido, afirma que 'es momento de destapar los orígenes de una enfermedad que constituye globalmente la tercera causa de muerte'. Por su parte, Klaus Rabe, de la Universidad de Leiden (Holanda), ha propuesto también en la revista británica el término 'síndrome inflamatorio sistémico crónico' como parte del diagnóstico de la EPOC; intenta así fomentar la discusión sobre las comorbilidades más frecuentes de la enfermedad: hipertensión, diabetes y enfermedad coronaria; de hecho, la mayoría de los pacientes con EPOC fallecen por patologías no pulmonares. Un paciente con el referido síndrome debería cumplir al menos tres de las siguientes caractarísticas: ser mayor de 40 años, fumador, tener síntomas compatibles con la EPOC, presentar insuficiencia cardiaca crónica, sufrir un síndrome metabólico, y contar con un nivel elevado de PCR. '(The Lancet 2007; 370: 717-718/758-764)'. Más frecuente y más grave La incidencia de los estadios más graves de la EPOC aumenta en todo el mundo antes de lo que se pensaba. Según el estudio BOLD, realizado sobre 9.425 personas procedentes de doce países, la prevalencia del estadio II alcanza el 10,1 por ciento del total -el 11,8 por ciento entre los varones y el 8,5, en la mujeres-. Uno de los científicos que han participado en este trabajo, Sonia Buist, de la Universidad de Oregon, explica en The Lancet, que 'estas cifras indican que se ha subestimado la incidencia de la enfermedad en el pasado'. El incremento del impacto de la enfermedad parece deberse, además de al consumo de tabaco (que explicaría los diferentes porcentajes según el sexo), al envejecimiento de la población.
Fuente: Diario Médico
miércoles 5 de septiembre de 2007
Medicina: Una mala función pulmonar del RN predispone para la EPOC
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