
Uno de los problemas que afectan con más frecuencia a nuestros mayores y es una de las causas de incapacidad y que además, suele dejar secuelas importantes (está asociada a una mayor mortalidad en ancianos por sus complicaciones).
Así es la fractura de cadera es un importante problema de salud pública.
Acontece con mayor frecuencia en el anciano, podemos afirmar que la edad media de los pacientes ingresados por este problema gira en torno a los 81 años y además su incidencia se ha incrementado significativamente en los últimos años.
Un 50% de los pacientes independientes antes de la fractura de cadera son incapaces de recuperar de forma completa la funcionalidad. Teniendo en cuenta las graves consecuencias que ocasiona, es vital detectar tempranamente y tratar de forma adecuada a los pacientes con fractura de cadera.
Diagnóstico de una rotura de cadera:
Para un diagnóstico 100% fiable y determinar el alcance de la lesión, es necesario el estudio radiológico del anciano. Normalmente la fractura será consecuencia de una caída casual, aún así es importante discernir si en algún caso ha
habido un mecanismo de fractura de baja energía que pueda orientar a la
existencia de una fractura patológica secundaria, una neoplasia o una enfermedad
metabólica del hueso, como una Osteoporosis.
En el caso de ancianos y en su atención médica es conveniente la presencia de un geriatra en el tratamiento inicial, para minimizar riesgos y complicaciones posteriores.
La cirugía, prácticamente la única solución:
Actualmente el tratamiento conservador como tratamiento definitivo
para las fracturas de cadera no tiene prácticamente ninguna indicación,
dado que requeriría un período de inmovilización y encamamiento muy prolongado
con una tasa de morbilidad, complicaciones locales y mortalidad muy
altas. El tratamiento quirúrgico es, pues, la terapia de elección. Permitirá la
movilización temprana del paciente, con lo que se evitarán complicaciones de
origen infeccioso, respiratorio, tromboembólico, úlceras de decúbito, etc.
La recuperación:
No es sencilla y depende de varios factores y su conjugación, entre ellos cabe destacar, el éxito de la intervención quirúrgica, el estado general del paciente que le permita iniciar un tratamiento físico y farmacológico de recuperación adecuado y que sea posible mantener la atención al paciente en los meses posteriores a la rotura de cadera.
El tratamiento recuperador va enfocado siempre a fortalecer la musculatura, ampliar la movilidad de la pierna operada, alivio del dolor del miembro operado y conseguir "enseñar" cuanto antes al anciano o anciana a caminar de nuevo.
jueves 23 de agosto de 2007
La fractura de cadera
en
04:13
Etiquetas: anciano, cadera, cura, pronostico, rotura, tratamiento
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)

0 comentarios:
Publicar un comentario en la entrada